Eguzkilore

by | miércoles, 16 febrero 2011 | 0 comments

Hoy quiero compartir algo que no tiene que ver ni con el Shiatsu, ni las terapias, ni las artes marciales… pero que sí tiene que ver con Amalur Zen.
Cuento en la página “Sobre Amalur Zen” que el nombre “Amalur” viene del Euskera y significa “Madre Tierra“. Esta es la historia de cómo Amalur creó el sol, la luna, y el “Eguzkilore” para proteger a los humanos de los malos espíritus, según la mitología vasca.

Eguskilore

Cuenta la leyenda que en el inicio de los tiempos, cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra, no existían ni el sol ni la luna y los hombres se encontraban inmersos en una gran oscuridad, asustados por las numerosas criaturas que salían de las entrañas de la tierra: toros de fuego, caballos voladores, enormes dragones, genios y brujas… Los hombres vivían en cavernas, temerosos y expectantes, hasta que finalmente, en su desesperación, decidieron pedir ayuda a Amalur. Ante la insistencia de sus plegarias, Amalur les dijo:

– “Hijos míos, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Ilargi“.

Y así Amalur creó la Luna, que con su brillo pálido iluminó la noche y espantó a las criaturas. Al comienzo, los hombres se asustaron de la luz y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir. Pero vieron que las criaturas de la oscuridad huían del resplandor de Ilargi, y salieron a celebrarlo, regocijados. Pero el susto de los genios no duró para siempre, y poco a poco, las criaturas de la oscuridad se acostumbraron a la luz de Ilargi, y no tardaron en salir de sus simas y acosar de nuevo a los humanos. Así que los hombres acudieron otra vez a Amalur, pidiéndole esta vez algo más poderoso.

– “Amalur,” -le dijeron- “te estamos muy agradecidos porque nos has regalado a la madre Luna, pero aún necesitamos algo más poderoso puesto que los genios no dejan de perseguirnos.”

– “De acuerdo,” – respondió Amalur- “crearé un ser todavía más luminoso al que llamaréis Eguzki.”

Y Amalur creó el Sol. De esta forma, el Sol sería el día y la Luna la noche. Era tan grande, luminoso y caliente que incluso los hombres tuvieron que acostumbrarse poco a poco. Gracias a su calor y luz, crecieron las plantas y aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo pudieron salir de noche.

Pero los hombres, acudieron una vez más a Amalur para pedirle protección durante la noche, ya que los genios seguían saliendo de sus simas en la oscuridad de la noche para acosarlos. Y fue entonces cuando Amalur creó una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerían que era el propio Eguzki y huirían aterrados. Esta es “Eguzkilore” (flor del sol). Y hasta hoy, este es el símbolo de protección que defiende los hogares de los malos espíritus, los brujos, los genios de la enfermedad, las tempestades, rayos y demás enemigos del hombre.

Desde aquel tiempo, hasta hoy, se sigue buscando en los montes la flor del sol para secarla y dejarla colgando en la puerta de la casa para protegerla de  los malos espíritus. La creencia popular decía que las sorginak (brujas) y las lamias no podían entrar en las casas hasta haber contado todas las hojas de la planta, pero no eran capaces de hacerlo antes de que amaneciera, teniendo que volver a sus refugios subterráneos. En otras versiones, la mera visión del eguzkilore en la puerta, les hacía creer que era el mismo sol y que ya despuntaba el alba por lo cual debían retirarse a sus cuevas.

La Eguzkilore es la flor del cardo silvestre (Carlina Acaulis), una planta es perenne de tallo rígido y reducido de hasta unos 20 cm. de altura. Crece casi pegada al suelo y brota en forma de roseta de hojas recortadas y espinosas. La cabeza floral se encuentra en el centro de la roseta. Tiene la característica de que no se marchita, manteniendo siempre su belleza y frescura. Crece en laderas soleadas, barbechos y praderas pedregosas de montaña.


Para Eva, que creyó en mi y me vio brillar, y me regaló un Eguzkilore muy especial.

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Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

Terapeuta de Shiatsu Zen

Soy una ingeniera informática que un día decidió dejar su trabajo para dedicarse de pleno a su pasión: el Shiatsu, la Medicina Tradicional China, la salud y el bienestar. Desde entonces he trabajado y colaborado con varios centros de terapias naturales como terapeuta de Shiatsu y masajista.

En 2011 lancé AMALUR ZEN como  un blog sobre Shiatsu y salud y en 2013 abrí el centro de terapias  AMALUR ZEN ~ Bienestar Integral,  donde comparto el espacio con un equipo multidisciplinar de terapeutas.  ¿Quieres conocer mi historia?