PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE OSTEOPATÍA
Si no sabes qué es la osteopatía, aquí tienes las preguntas más habituales sobre qué puedes esperar¿Es peligrosa la osteopatía?
En manos de un profesional cualificado la osteopatía no es peligrosa. Sin embargo, no se pueden emplear todas las técnicas en todos los casos. Con algunas manipulaciones, principalmente los desbloqueos o ajustes vertebrales, el terapeuta debe ser especialmente cuidadoso en ciertos casos. Estas técnicas son seguras si se toman unas medidas básicas antes:
- Historia Clínica: se debe recopilar una ficha con problemas médicos del cliente antes de la sesión para asegurarse de que no haya contraindicaciones para usar la técnica. Ciertas condiciones (osteoporosis, lesiones previas) que debilitan el cuerpo pueden ser contraindicación para estas técnicas.
- Ante la mínima duda en la historia clínica o en la evaluación recurrir a pruebas para descartar la posibilidad de patologías que contraindiquen la manipulación.
- Cuando el terapeuta coloca el cuerpo para realizar la manipulación (la puesta en posición/tensión) se debe estar muy atento a si se produce dolor, en este caso no se debe seguir adelante con la manipulación.
Para poder tratar con seguridad y éxito es muy importante tener una buena comunicación entre terapeuta y cliente. Hay que dejar atrás la idea que muchos clientes tienen de “tengo que aguantar el dolor para estar mejor”.
¿La osteopatía duele?
Lo normal es que cada osteópata trabaje dentro de los límites que ponga su cliente, pero dependiendo del tipo de manipulación puede haber algo de incomodidad o dolor. Por eso es importante que terapeuta y cliente establezcan una buena comunicación y que el cliente tenga claro que la idea de que “si no duele, no cura”, es falsa. De hecho, en algunos casos si hay dolor en la preparación de la manipulación (la puesta en tensión) estaría contraindicado seguir adelante, y habría que buscar otra manera de trabajar.
Pero, por otro lado, hay condiciones como algunas tendinitis crónicas, en las que el tratamiento consiste en trabajar la fibra en profundidad para desenganchar fibras que se han pegado entre ellas, resultando en dolores cada vez que se intenta usar el músculo. En estos casos sí que el tratamiento va a ser doloroso.
Entonces, ¿cómo saber si el dolor que siento en la sesión está bien o mal?
Primero, escucha lo que dice tu propio cuerpo: tiende a dividir el dolor en “dolor bueno” o “dolor malo”. Por ejemplo, en casos de músculos muy espasmados que duelen continuamente el terapeuta puede buscar el punto clave de la tensión (“punto gatillo”) y trabajarlo con presiones. El cliente puede notar el dolor en el punto como muy agudo, pero al mismo tiempo notar una liberación de tensión y del dolor, y que el dolor agudo poco a poco disminuye. El cuerpo es bastante hábil en interpretar esto como un “dolor bueno”, un dolor que duele pero al mismo tiempo ayuda.
Por otra parte hay dolores que desde primer momento hacen que el cuerpo se contraiga en señal de defensa, un dolor que se vive y percibe como una amenaza. En este caso no se debe seguir adelante con la técnica. Lo normal es que el terapeuta sienta esta respuesta de protección en su mano y pregunte sobre ello.
Al final, el dolor siempre es subjetivo, lo importante es comunicarse bien, y que el cliente siempre se sienta en control sobre la intensidad del tratamiento. Y sobre todo: siempre hay alternativas más suaves.
¿La osteopatía tiene contraindicaciones?
Sí, pero la mayoría son relativas. Hay maniobras que no se pueden usar según qué casos, por esto es importante hacer un buen resumen de problemas médicos en la entrevista. Por ejemplo, en casos de osteoporosis están contraindicadas manipulaciones de mucha fuerza, pero no trabajos suaves como la osteopatía craneal.
La contraindicación absoluta más común es cuando hay infección en curso con fiebre o embarazo de riesgo. También, en algunas patologías neoplásicas con riesgo de metástasis generalmente se aconseja no realizar terapias que aumenten la circulación sanguínea y/o linfática, como los masajes.
En caso de duda siempre contactar con un médico.
¿Qué es la osteopatía visceral?
La osteopatía visceral trata los órganos internos, su movimiento y cómo interactúan problemas de la espalda con problemas y patologías viscerales. En gran parte, un funcionamiento fisiológico correcto de las vísceras es dependiente de la mecánica: ésta determina cuánto aporte de sangre hay y su capacidad de moverse durante los movimientos del tronco y de las fases de la respiración. La función de las vísceras es tan importante para el cuerpo que este sistema “manda” sobre el sistema mecánico de la espalda. También es importante tener en cuenta que las vísceras pueden causar dolores de la espalda o algunas articulaciones y en estos casos por mucho que se trabaje la espalda no va a mejorar el dolor, pues el origen del problema está en otro lugar.
Problemas típicos que se pueden tratar con osteopatía visceral:
- Trastornos de movilidad, escoliosis o dolor referido a la espalda por disfunción, fijación o irritación de una víscera.
- Problemas digestivos relacionados con disfunción de la apertura/cierre de alguno de los muchos esfínteres en el tracto digestivo. Por ejemplo estreñimiento, esteatorrea, digestiones lentas, reflujo gastroesofágico o hernia de hiato.
- Problemas digestivos relacionados a fijaciones en el peritoneo.
- Problemas relacionados a la ptosis (o la “caída”) de un órgano, como por ejemplo tendencia a tener piedras en el riñón. En este caso se hace un trabajo preventivo, ya que la litiasis renal suele ser un proceso muy doloroso y muchas veces una emergencia médica y tiene que ser tratado por personal sanitario.
- Problemas urogenitales: incontinencia, problemas de menstruación.
- Problemas relacionados a la respiración: asma, dolor cervical debido a fijaciones en la pleura que envuelve el pulmón o hiperventilación crónica.
El trabajo visceral es similar al craneal ya que toma muy en cuenta la motilidad de la víscera. Las manipulaciones pueden presentar cierto grado de incomodidad, ya que muchos incluyen palpaciones profundas de la cavidad abdominal.
Es necesario remarcar que en casos de patología visceral la osteopatía no es una alternativa a la medicina, sino un complemento. En ningún caso es aconsejable reemplazar servicios médicos con osteopatía, pero se pueden combinar, siempre con el permiso del médico.

