Saber estar bien en la incomodidad

by | domingo, 11 enero 2015 | 0 comments

Aunque hayan pasado casi diez meses, seguimos explorando las “12 herramientas indispensables para vivir conscientemente“.

El miedo a la incomodidad es enorme — hace que la gente se quede atascada en sus malos hábitos, que no empiecen el negocio de sus sueños, que se acomoden en trabajos que realmente no les gustan, porque solemos quedarnos con lo conocido y cómodo antes que intentar algo desconocido e incómodo. Es la misma razón por la cual mucha gente no come verdura o hace ejercicio, por qué comen comida basura, por qué no empiezan algo nuevo. Pero es posible estar bien en la incomodidad, con cierta práctica. Comienza con cosas que son un poco incómodas, y sigue expandiendo tu zona de confort.

Be OK with disconfort – 12 herramientas indispensables para una vida consciente” de Leo Babauta – Zen Habits.

Leo Babauta habla en su artículo de “discomfort”, que se puede traducir como molestia, un malestar físico, o una inquietud o desasosiego mental. Sin embargo, yo he decidido dejar la traducción literal, incomodidad, pues es algo menos serio, menos importante que malestar y en muchos de los ejemplos se trata solamente de eso: una sensación incómoda.

A esta incomodidad la llamamos unas veces pereza, otras miedo, otras nervios o ansiedad; a veces lo vestimos de precaución, a veces “ya me va bien así”, o “es que se ha hecho así toda la vida”… Y son todo excusas que nos ponemos para no salir de nuestra “zona de confort”, porque la sensación fuera de ése ámbito conocido es, en cualquier caso, incómoda.

La incomodidad no es en sí misma algo malo, es simplemente algo a lo que no estamos acostumbrados. Pero el coste de evitar la incomodidad es no ser capaz de hacer cambios en tu vida, no tener aventura ni cosas nuevas…

Un poco de incomodidad nos estimula, nos hace estar atentos, evita que nos durmamos excesivamente. Nos deja abierta la posibilidad de cambiar, de crecer, de conocernos mejor y llegar a hacer las cosas que de verdad nos gustan, con las que verdaderamente disfrutamos. Y que son las que hacen que nos sintamos plenos.

No busques zonas de confort” de Mertxe Pasamontes.

En coaching y otras disciplinas se habla a menudo de expandir la zona de confort, salir de ella, como vía hacia el aprendizaje y el éxito personal y profesional. Pero, ¿qué tiene esto que ver con el Zen, el Mindfulness y llevar una vida más consciente?

Aprender a reconocer esa sensación de incomodidad, verla como lo que realmente es (“salir de mi zona de confort”) y no como una amenaza, y ser capaz de observarla, aceptarla y estar bien con ella, son la clave de esta herramienta.Incomodidad

Imagen: Renne-of-wolves

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”

La zona de confort es ese lugar donde todo es conocido, está bajo control, es seguro, sin sorpresas ni sobresaltos. Puede que no estemos bien del todo, “pero ya me va bien así”. Puede que esté todo el día quejándome, “pero qué pereza cambiar”. Seguimos tal y como estamos por inercia1, sin pararnos a pensar por qué, ni si es lo que verdaderamente queremos.

En el momento en el que decides hacer cambios en tu vida, cualquier cambio, debes saber que tendrás que salir de esa zona de confort para lograrlo. Cuando deseas llevar una vida más consciente, dejarte llevar por la inercia de los hábitos ya no es una opción.

Mi experiencia

Llevando la vista atrás, mi relación con mi zona de comfort es peculiar. Ante algo nuevo, ante un reto, me preparo como para salir a un campo de batalla. Sé que soy capaz de conseguir cualquier cosa que me proponga. Aprieto los dientes, y “apechugo” con lo que sea. Esto me ha llevado a vivir grandísimas experiencias, viajes, cambios profesionales, conocer a personas increíbles y aprender muchísimo. Al mismo tiempo, esta forma de lanzarme en plan rambo a lo desconocido, ha hecho que me queden cicatrices, secuelas, pequeños traumas que luego tienen su repercusión en la vida diaria.

Porque me encanta probar cosas nuevas, soy curiosa por naturaleza y adoro las aventuras. Pero cuando sales de tu zona de confort también hay sensaciones desagradables, y en vez de aceptarlas y entenderlas como lo que eran, yo las ignoraba o escondía. Al final, a menudo me sentía mal y no era capaz de entender por qué.

En los últimos meses, estoy prestando más atención a mis sensaciones, emociones y pensamientos cuando tengo que enfrentarme a algo nuevo. Está siendo un viaje interesante, sobre todo porque me ha permitido ver y entender qué era lo que estaba haciendo hasta ahora, y cambiar mi forma de tomarme esas excursiones fuera de mi zona de confort.

Una propuesta

¿Te gustaría comer más sano pero “es que no me gustan las verduras”? ¿Te gustaría hacer ejercicio pero “se suda y luego hay agujetas”? ¿Te gustaría aprender a meditar pero te pones nervioso/a si no estás haciendo algo? ¿Te gustaría atreverte a hablar en público, viajar al extranjero, aprender cosas nuevas…?

Dominar la sensación de incomodidad es el comienzo para conseguir todo ello. Y la mejor forma de conseguirlo es yendo muy poco a poco, entrenándote para “sentirte cómodo/a en la incomodidad”.

  • Escoge algo fácil: tiene que ser algo que inicialmente no te guste o te incomode, pero que potencialmente quieras conseguir: hacer ejercicio, meditar, levantarte más temprano, ordenar tu casa…
  • Haz sólo un poco: no es necesario que lo hagas todo de golpe ni mucho tiempo, empieza con 5 minutos.
  • Observa la incomodidad: en estos 5 minutos, es muy posible que te sientas incómodo/a. Observa las sensaciones de tu cuerpo y qué te dice la voz de tu cabeza. ¿Estás empezando a quejarte? ¿Estás buscando formas de evitarlo? ¿Estás buscando razones para dejar de hacerlo? Y, ¿qué pasa si no haces nada de todo eso y sigues con lo que estás?
  • Respira profundamente y sonríe. De verdad. Hazlo ;). Si eres capaz de sonreír de forma genuina mientras estás incómodo/a, podrás ser feliz incluso en momentos de malestar.
  • Amplia tu zona de confort un poco cada vez: repite esta práctica cada día, verás que cada día es más fácil, que cada vez reconoces mejor las sensaciones de incomodidad y que, en realidad, no es para tanto 😉

(Inspirado por “Discomfort Zone: How to Master de Universe” de Leo Babauta)

La siguiente herramienta de la lista “Vigila tus resistencias, profundizará en este tema 🙂

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1 En física, la inercia es la propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento, mientras la fuerza sea igual a cero, o la resistencia que opone la materia a modificar su estado de reposo o movimiento. Como consecuencia, un cuerpo conserva su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme si no hay una fuerza actuando sobre él. (Wikipedia)

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Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

Terapeuta de Shiatsu Zen

Soy una ingeniera informática que un día decidió dejar su trabajo para dedicarse de pleno a su pasión: el Shiatsu, la Medicina Tradicional China, la salud y el bienestar. Desde entonces he trabajado y colaborado con varios centros de terapias naturales como terapeuta de Shiatsu y masajista.

En 2011 lancé AMALUR ZEN como  un blog sobre Shiatsu y salud y en 2013 abrí el centro de terapias  AMALUR ZEN ~ Bienestar Integral,  donde comparto el espacio con un equipo multidisciplinar de terapeutas.  ¿Quieres conocer mi historia?