¿Qué se experimenta en una sesión de Shiatsu?

by | miércoles, 27 junio 2012 | 3 comments

Relajación, tranquilidad, bienestar. Dolor y alivio. Cosquilleos que recorren los brazos y las piernas. Músculos tensos que se aflojan, articulaciones agarrotadas que se sueltan, pesadez que se va. Desconexión de las preocupaciones cotidianas. Sensación de consciencia de todo nuestro cuerpo. Todas estas cosas, y más, pueden sentirse durante una sesión de Shiatsu. Y algo más…

Shiatsu

Cada persona es diferente, con una condición y contexto distintos, y por ello cada persona siente cosas diferentes y cada sesión de Shiatsu es única. Depende del momento presente del paciente y el terapeuta. Sin embargo, hay un estado, una sensación que se repite muy a menudo. Después de una sesión, muchos pacientes describen que “se han ido”. Algunos lo confiesan avergonzados, como si fuera algo malo (¡y no lo es!). Otros sonríen, sabiendo que han disfrutado del “viaje”. ¡Ojo!, que no estoy hablando de cuando la persona, directamente, se queda profundamente dormida (aunque a todos nos ha pasado alguna vez… : )).

“Estaba pero no estaba”. Es un estado difícil de explicar. Cuando pregunto al paciente cómo se siente, cómo ha ido, muchas veces la respuesta es un silencio y una mirada que lo dice todo. No saben describir muy bien qué sienten, pero sí saben que se sienten bien, que están notando el efecto del trabajo de la sesión.

El otro día, leyendo unos artículos de Javier Malonda, Master-Trainer en Programación NeuroLingüística (PNL), me di cuenta que ese estado de “me he ido”, es muy similar a un trance (hipnótico). Para describir con un poco más de detalle qué se puede experimentar durante una sesión de Shiatsu, he copiado aquí parte de esos artículos (puedes leerlos completos en la web del autor aquí y aquí).

El estado de trance hipnótico

El estado de trance hipnótico es un estado temporal de consciencia situado entre la vigilia y el sueño. Todos los días lo atravesamos un mínimo de dos veces. Es una especie de semi-inconsciencia, o tal vez semi-consciencia. ¿Recuerdas cómo te sientes al despertarte? ¿Recuerdas cómo te sientes cuando estás a punto de dormir? Ese es el estado.

Pero, ¿por qué es tan importante ese estado? ¿Qué es lo que tiene de especial?

Fisiológicamente, es muy distinto al estado de vigilia. Toda una serie de comportamientos fisiológicos se alteran:

  • Se reduce el ritmo de parpadeo así como el reflejo de tragar saliva
  • Se reduce el pulso y también el ritmo respiratorio
  • Se reducen los movimientos corporales
  • Otras funciones psicológicas como la memoria, la percepción o la atención también se alteran durante el trance.

Es decir, el cuerpo entra en un estado de profunda relajación, la mente libera el control del cuerpo, y entonces permitimos que comiencen a ocurrir cosas: el Qi comienza a fluir libremente y los mecanismos de autocuración del cuerpo comienzan a funcionar a pleno rendimiento. Es precisamente en este estado, cuando el Shiatsu es más eficaz (aliviando el estrés, mejorando el metabolismo, reforzando el sistema inmunológico, aumentando la consciencia corporal ).

En ese estado tan agradable, mostramos una mayor facilidad para el aprendizaje, así como una gran receptividad a mensajes e ideas. Aprendemos rápido y eficientemente.

La resistencia consciente

Otra de las reacciones típicas, sobre todo en la primera sesión de Shiatsu que recibe una persona, es la resistencia. Ante la curiosidad por saber qué ocurrirá, o ante cierta desconfianza (a menudo inconsciente), queremos tener el control de todo lo que pasa. No dejarse ir, no dejarse llevar (mover el brazo o la pierna en una movilización, hacer fuerza en un estiramiento, tensar el músculo bajo la presión del pulgar…)

¿Cómo se experimenta un trance hipnótico?

Puede que te preguntes qué sucede cuando entras en un trance. Mucha gente piensa que un trance es un estado en el que dejas de ver y dejas de oír. Ese es un estado diferente; le llamamos muerte. Aclarado este punto, podemos continuar.

La resistencia consciente

Un fenómeno que experimenté, y que en mi experiencia es muy común, es el de la resistencia consciente. La mente consciente no sólo quiere estar presente durante el trance, sino que además quiere controlarlo. Quiere tenerlo todo bajo control, lo cual es imposible porque están sucediendo muchas cosas simultáneamente y son todas muy novedosas. Así que las primeras veces que experimentes un trance puede que notes una cierta resistencia a “dejarte ir” o a “dejarte llevar”. Esto puede entorpecer el disfrute completo de la experiencia.

En cierto modo es natural. Es un mecanismo de defensa. Estás abriéndote a una influencia desconocida y novedosa. Te estás dejando llevar por alguien. Es como aprender a bailar dejándote llevar completamente. La mente consciente supervisa y controla, y quiere dar sus propios pasos. Yo tardé varios trances en aprender a confiar y dejarme ir totalmente.

La resistencia consciente se manifiesta en forma de espasmos en los músculos faciales, ligeras sacudidas en dedos o tensiones en diferentes formas, especialmente en los músculos del cuello o del abdomen.

Yo suelo recomendar que permitan que las emociones y las sensaciones corporales fluyan, intentando ser un espectador y disfrutar del “viaje”, sin intervenir, pero sin evadirse, con cierto grado de atención (que no alerta). Por un lado, hace que la sesión sea mucho más intensa, eficaz y placentera. Por otro, cuando comentemos el tratamiento al final de la sesión, toda esa información sobre las sensaciones experimentadas tendrá un gran valor, que ayudará a confirmar que el tratamiento va por el buen camino, o si se ha de ajustar.

Más allá de la resistencia consciente

Con la práctica, aprendí a diluir estas resistencias de manera que ahora puedo entrar en un trance profundo en apenas unos segundos. Simplemente, me dejo ir y me pongo en manos de esa parte poderosa de mí mismo que cuida de mí todo el tiempo, que me despierta por las mañanas y me permite saber adónde voy a ir y qué voy a hacer. Tan solo confío en esa parte de mí tan poderosa que tan enormemente desconozco.

Esto me lleva a lo que llamo trances de calidad. En uno de estos trances, mi mente consciente calla y simplemente presencia. Mi mente consciente cede el control y solamente supervisa. En esos momentos sencillamente me presencio a mí mismo.

Una mano puede querer moverse y yo lo permito. Los ojos quieren empezar a moverse a toda velocidad y sin control y yo simplemente lo permito. Permito imágenes y sonidos en mi mente. Yo, sencillamente, estoy ahí, presenciándome, y presenciando todo lo que ocurre. Todo está bien, y cualquier cosa que suceda es positiva. Permito que las energías fluyan en mi interior libremente. Me presencio ser y hacer más allá de cualquier juicio o crítica.

También me sucede algo más curioso todavía. No sólo soy enormemente consciente de mí mismo y de todo lo que sucede en mi interior, sino que me siento intensamente conectado a todo lo que me rodea. Aun con los ojos cerrados, mis oídos se amplifican y mis sensaciones corporales son tan exacerbadas que siento que soy todavía más consciente de lo que me rodea que cuando tengo los ojos abiertos. Puedo oír el roce del calzado sobre el suelo o el roce de la ropa sobre la piel, así que intuyo fácilmente si alguien se mueve y cómo lo hace. También siento fácilmente la energía de otros. Puedo sentir una mano que se levanta o un pie que se mueve. Es algo que me fascina y que encuentro enormemente interesante.

Mi explicación es que, al cesar el parloteo consciente habitual, me abro a percepciones más sutiles de mí mismo y de todo lo que me rodea. Para alguien como yo, que se pregunta cuáles son los límites y cómo superarlos, es una experiencia tremendamente interesante.

Y tú, ¿qué sueles experimentar, sentir, durante una sesión de Shiatsu? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios! 🙂

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Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

Terapeuta de Shiatsu Zen

Soy una ingeniera informática que un día decidió dejar su trabajo para dedicarse de pleno a su pasión: el Shiatsu, la Medicina Tradicional China, la salud y el bienestar. Desde entonces he trabajado y colaborado con varios centros de terapias naturales como terapeuta de Shiatsu y masajista.

En 2011 lancé AMALUR ZEN como  un blog sobre Shiatsu y salud y en 2013 abrí el centro de terapias  AMALUR ZEN ~ Bienestar Integral,  donde comparto el espacio con un equipo multidisciplinar de terapeutas.  ¿Quieres conocer mi historia?