La salud a través de la alimentación – Los principios del saber comer

by | lunes, 11 abril 2011 | 1 comment

Que la comida es nuestro principal combustible (junto con el aire y el agua), es otra de esas obviedades que solemos olvidar fácilmente. Incluso con programas de televisión del estilo a “Soy lo que como”, que nos recuerdan que cada una de las células de nuestro cuerpo (nuestra sangre, nuestros huesos, músculos o cerebro) se construye con el material que le suministramos mediante la alimentación, a menudo no nos preocupamos lo suficiente por qué comemos o cómo comemos. Hipócrates ya predicaba “Que el alimento sea tu medicina“, y con sólo utilizar un poco de lógica y sentido común, cualquiera puede entender que nuestro estado de salud está estrechamente relacionado con lo que comemos.

Alimentación equilibrada

Según la sabiduría oriental, una de las causas de la enfermedad es la dieta. Dentro de la Medicina China hay multitud de ramas y especializaciones, al igual que en la ciencia médica occidental. Una de ellas, es la nutrición y dietética, donde se aplican las teorías del Yin y el Yang o de los Cinco Elementos a la alimentación. La nutrición es un tema que me apasiona, y me encanta poder combinarlo con la medicina china y el shiatsu, para ofrecer a mis pacientes desde pequeñas recomendaciones para sus hábitos alimenticios, hasta dietas específicas para tratar síndromes concretos.

El artículo de hoy pretende dar unos consejos, que a pesar de ser muy sencillos, su puesta en práctica no resulta tan sencilla en el ritmo frenético de la vida moderna. Me ha inspirado este artículo [1], y he añadido mi granito de arena, intentando resaltar la parte de sentido común que tiene cada uno de estos principios para un comer más saludable.

1. Practicar la moderación

El cuerpo es sabio, y cuando nos excedemos nos avisa con empachos, acidez, somnolencia y cansancio después de comer, e incluso gastritis o vómitos, indicándonos que comer en exceso perjudica la salud.

2. Masticar bien

Debemos comer despacio, con calma y masticando completamente los alimentos. Sí, completamente, no basta con hacerlos cachos pequeñitos y tragables. La digestión comienza en la boca, pues la saliva contiene una enzima que inicia la hidrolización de los hidratos de carbono, además de una hormona que estimula el metabolismo. Engullir los alimentos tras apenas dos o tres mordiscos hace que nuestra digestión sea más lenta y pesada y que nuestro cuerpo no pueda asimilar bien los nutrientes. Además, al comer deprisa, al cuerpo no le da tiempo a enviar la señal de “satisfacción” o “estar lleno”, de ahí que tendamos a comer más.

3. Comer con hambre

Según la Medicina China, debemos comer sólo cuando tengamos hambre, y tras haber digerido la comida anterior completamente. Si comemos cuando todavía tenemos en el estómago parte de la comida anterior, dificultaremos mucho el proceso digestivo. El deseo de comer sin tener hambre verdadera puede indicar cierta insatisfacción (emocional, afectiva, laboral…), estrés, o Fuego de Estómago. La falta de apetito suele indicar una deficiencia en el Bazo chino. En este caso, el no comer potenciará aún más esta deficiencia en el Bazo, por lo que habrá que buscar alimentos que abran el apetito (encurtidos, pickles, sabor amargo), cocinar nuestros platos favoritos, y sobre todo, utilizar ingredientes y estilos de cocción que tonifiquen y nutran el Bazo (alimentos dulces naturales, como la zanahoria y la calabaza; evitar en todo momento alimentos fríos y crudos, como las ensaladas, los yogures, los helados…).

4. La regularidad

Comer de forma regular, manteniendo cierto orden de horarios, ayuda a que el estómago esté mejor preparado para digerir los alimentos. Por la noche hemos de evitar comer demasiado tarde (lo mejor es comer antes de que se haga de noche), y así podremos descansar mejor durante el sueño, pues el cuerpo no estará ocupado en hacer la digestión, y podrá relajarse (ya lo dice la sabiduría popular “de grandes cenas, sepulturas llenas”).

5. Comer de forma consciente

Prestar atención cuando comemos, saborear, ser conscientes, es muy importante para aumentar la fisiología de la digestión. Hoy en día hemos perdido el ritual de la comida. Mucha gente come delante del ordenador, delante de la televisión, trabajando, leyendo, o incluso discutiendo. Dar gracias por los alimentos nos conecta con nuestro aspecto Tierra. Reconocer y apreciar el largo camino que han recorrido los alimentos su nacimiento hasta nuestro plato, nos permite ver una dimensión mayor, más global, de la alimentación. Una actitud consciente al comer nos nutre a nivel espiritual, además de favorecer la digestión de los alimentos.

6. El humor

Comer de buen humor es fundamental. Cuando comemos disgustados, enfadados, o en un ambiente estresante, las posibilidades de que la comida nos siente mal son muy altas. El proceso digestivo está controlado or el sistema nervioso parasimpático (el encargado de relajarnos). Cuando comemos estando nerviosos o haciendo algún ejercicio físico o trabajo mental, predomina el sistema nervioso simpático, es decir, la acción parasimpática está deprimida y se digiere peor. Es el sistema nervioso parasimpático el que da la orden de segregar jugos digestivos y el que regula los movimientos del estómago y de los intestinos, entre otros. Así que, la relajación es el primer paso para una digestión correcta.

7. El masaje

Podemos favorecer la digestión haciendo un pequeño masaje, muy suave, en la zona abdominal. Esto es especialmente recomendable cuando se sufre de estreñimiento. Masajear el abdomen siguiente el recorrido del intestino grueso en el sentido de las agujas del reloj, ayudará a los movimientos peristálticos. También se pueden hacer pequeños y suaves círculos sobre la zona alrededor del ombligo para estimular el flujo sanguíneo en la zona, y que se produzca mejor absorción de nutrientes en el intestino delgado.

8. El ejercicio

Aunque está desaconsejado iniciar el trabajo justo después de comer, dar un paseo tranquilo después de comer moviliza la energía y ayuda la digestión. (¡Ojo! Paseo suave. Hacer ejercicio o tareas pesadas justo después de comer hará que la sangre y la energía vaya a otras partes del cuerpo, dificultando así la digestión).

9. El placer

No debemos olvidar que comer es un placer. Hay que llenar y satisfacer los cinco sentidos. Crear platos coloridos, con variedad de sabores, texturas y colores, aromas, que nutran la vista, el olfato y hasta el oído, además del paladar. Así, con platos variados, nos estaremos asegurando de tener un aporte variado de nutrientes. Además, el sabor salado (¡¡moderado!!) realza el gusto de los alimentos, los sabores ácido y picante estimulan las secreciones digestivas, el sabor amargo abre el apetito y el sabor dulce (el natural de los cereales como el arroz y las verduras como la calabaza) equilibra, satisface y es relajante (cuidado, porque en exceso, como en el azúcar blanco, la miel, etc., hiperestimula y desequilibra).


[1] Encontré la web de Philippe Sionneau por casualidad, y descubrí que tiene un montón de artículos muy interesantes, sobre todo para profesionales de la medicina china. Siguiendo el tema de hoy, recomiendo la lecura de estos otros dos artículos.

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Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

Terapeuta de Shiatsu Zen

Soy una ingeniera informática que un día decidió dejar su trabajo para dedicarse de pleno a su pasión: el Shiatsu, la Medicina Tradicional China, la salud y el bienestar. Desde entonces he trabajado y colaborado con varios centros de terapias naturales como terapeuta de Shiatsu y masajista.

En 2011 lancé AMALUR ZEN como  un blog sobre Shiatsu y salud y en 2013 abrí el centro de terapias  AMALUR ZEN ~ Bienestar Integral,  donde comparto el espacio con un equipo multidisciplinar de terapeutas.  ¿Quieres conocer mi historia?