Hun: el Alma Etérica

by | jueves, 21 abril 2011 | 4 comments

Serie: La naturaleza de la Psique en Medicina China (1/5)

Según la filosofía tradicional china, los seres humanos tenemos cinco aspectos psíquico-espirituales, que en su conjunto formarían lo que en occidente llamamos Alma o Espíritu: el alma etérica (hún – 魂), el alma corpórea ( – 魄), la mente-espíritu (shén – 神), el intelecto ( – 意) y el poder del deseo o la voluntad (zhì – 志). No hay una correspondencia unívoca entre estos aspectos psíquicos orientales y otros occidentales. Por ello, es necesario entender la naturaleza de cada uno y su relación con los demás para poder comprender sus desequilibrios, y la dinámica de muchas enfermedades o desarmonías mentales y emocionales desde el punto de vista de la medicina china.

Hun

Seguimos en primavera, la estación del elemento Madera y el Hígado, de la creatividad, de los sueños… y el Hun. Así como el Corazón es la sede del Shen (la Mente), es el Hígado quien enraíza al Hun (Alma Etérica).

El Hun se corresponde a grandes rasgos con nuestro concepto occidental de “alma” o “espíritu”. Se traduce habitualmente como “alma etérica”, “alma espiritual” o “alma celestial”, pues según su naturaleza, es el más volátil de los cinco Shen (espíritus) y nos conecta con la energía universal: de acuerdo a las creencias chinas antiguas, se cree que entra en el cuerpo justo después de nacer, y después de la muerte sobrevive al cuerpo, y vuelve al “cielo” (tiān – 天). (Nota: aquí, se refiere a un concepto muy antiguo de cielo, anterior al concepto cristiano de cielo/infierno, e incluso anterior al concepto budista de reencarnación; es un estado de energías sutiles y seres inmateriales, universal).

El carácter 魂 tiene dos partes:

  • 云 – yún: nubes (que le da a la palabra su sonoridad)
  • 鬼 – guǐ: fantasma, alma, espíritu

La combinación de ambos caracteres muestran la naturaleza del Alma Etérica: la parte del alma que cuando morimos deja el cuerpo y se eleva al cielo.

Pero el Alma Etérica es además otro nivel de conciencia, diferente a la mente consciente (Shen): el Hun gobierna el subconsciente de los sueños y la intuición, mientras que el Shen se hace cargo del pensamiento consciente. Pero la relación entre el Alma Etérica y la Mente es muy estrecha: el Hun da movimiento al Shen, pues provee al pensamiento racional de intuición e inspiración, y permite al Shen tener tanto la capacidad de introspección, de interiorización, como la habilidad de proyectarse hacia fuera para relacionarse con otras personas; el Shen a su vez, controla y da consciencia al Hun.  El Alma Etérica es responsable de las partes más subconscientes y más intuitivas de la Mente, y nos conecta con el concepto de energía, que no tienen tiempo ni espacio. La Mente representa al individuo, mientras que el Alma Etérica es la unión entre el individuo y la Mente Universal, que se expresa a través de imágenes, arquetipos, símbolos e ideas, y pertenece a la inconsciencia colectiva.

El Hun es el responsable de la inspiración artística. Desde Van Gogh a Schumann, muchos artistas, pintores, compositores o escritores, han realizado obras de extraordinaria belleza, a pesar de tener graves enfermedades psíquicas: el Shen, el espíritu-mente, puede estar obstruido, pero el Hun vuela libre llevando el alma a  mundos increíbles.

Cuando pensemos en el Alma Etérica, siempre hay que tener presente el concepto de movimiento, al igual que al pensar en las funciones del Hígado. Como veremos a continuación, no sólo da movimiento al Shen, sino también controla el fluir de las emociones, de la energía, de los sueños y de los objetivos en la vida.

El Hun rige los sueños, que ocurren al viajar alma fuera del cuerpo mientras dormimos; el Hun nos aporta los sueños en la vida, los objetivos que nos mueven en la vida diaria, y el soñar despiertos y la capacidad de ensoñación. Así, si hay déficit de Hígado-Yin o Hígado-Sangre, el Alma Etérica pierde su residencia: vaga en el sueño diurno, y la persona no tiene sentido de propósito o dirección en la vida, y por la noche habrá sueños agitados, pesadillas, sueño sin descanso e incluso sonambulismo. Por otro lado, el Hun es responsable de “soñar” en sentido positivo, es decir, tener un propósito en la vida, soñar con objetivos.

El Hun es responsable de mantener un equilibrio entre la excitación y la contención en la vida emocional, bajo el liderazgo del Corazón y el Shen. Las emociones son parte normal de nuestra vida mental, pero cuando se contienen demasiado tiempo pueden provocar enfermedades. Aporta un equilibrio emocional, y evita que las emociones sean excesivas y por consiguiente sean causantes de alguna enfermedad o desequilibrio. Pero para poder llevar a cabo esta función correctamente, el Hun necesita que el Hígado esté bien nutrido.

Al Hígado se le conoce como el “órgano resolutivo”, pues el Hun se relaciona con el coraje. La fuerza del Alma Etérica en esta conexión deriva también de una buena nutrición del Hígado. Si el Hígado está sano y nutrido (Hígado-Yin), la persona no tiene miedo y es capaz de afrontar las dificultades de la vida, con un espíritu indomable, y la persona tiene gran resolución y creatividad. En la enfermedad, el Hígado-Yang fácilmente aflora, causando cólera. Una persona colérica está reprimiendo su propia creatividad, empleando mal su energía.

Si hay déficit de Hígado Yin o de Sangre de Hígado, el Hun no tiene residencia, por lo que aparecerá insomnio, timidez, miedo y falta de dirección en la vida, la persona carecerá de coraje y resolución, y no podrá afrontar dificultades o tomar decisiones. Una de los síntomas podría ser la depresión, pues la persona no tendrá propósito en la vida, carecerá de sueños y metas.

El Alma Etérica se describe como “ir y venir” de la Mente. Esto significa que a través del Alma Etérica la Mente puede proyectarse hacia afuera, al mundo externo y a otra gente, por eso el Hun también nos mueve para relacionarnos con otras personas. Además, el Hun mueve al Shen internamente, para recibir: intuición, inspiración, sueños e imágenes derivadas del subconsciente. El Alma Etérica proporciona movimiento a la Mente, y la Mente proporciona calma y mantiene junta al Alma Etérica. Si la Mente es débil, faltará calma y habrá caos y confusión, haciendo que la persona sea temerosa y sin calma. Esto puede observarse en personas siempre llenas de ideales, sueños y proyectos, que nunca llegan a alcanzar, por el estado caótico de la Mente.

En definitiva, sólo mediante un equilibrio entre la mente y el alma lograremos una vida feliz, plena, rica en sueños y objetivos… O, buscando sinergias con tiempos un poquito más modernos, en palabras del Dr. Edward Bach:

Cuando la personalidad se desvía del camino trazado por el alma surge el conflicto que puede cristalizar en enfermedad

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Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

Terapeuta de Shiatsu Zen

Soy una ingeniera informática que un día decidió dejar su trabajo para dedicarse de pleno a su pasión: el Shiatsu, la Medicina Tradicional China, la salud y el bienestar. Desde entonces he trabajado y colaborado con varios centros de terapias naturales como terapeuta de Shiatsu y masajista.

En 2011 lancé AMALUR ZEN como  un blog sobre Shiatsu y salud y en 2013 abrí el centro de terapias  AMALUR ZEN ~ Bienestar Integral,  donde comparto el espacio con un equipo multidisciplinar de terapeutas.  ¿Quieres conocer mi historia?